domingo, 19 de febrero de 2017

Antes de la guerra

Previamente al estallido de la guerra se produjeron varios conflictos que
revelaban las fuertes tensiones internacionales. Uno de ellos fue la Guerra Civil
española, que fue seguida con enorme interés internacional, pues no en vano las fuerzas
enfrentadas en ella eran las mismas que se enfrentarían en la Segunda Guerra Mundial.
Las opiniones públicas y los estados se dividieron ante este conflicto. Mientras que las
dictaduras (Alemania, Italia, URSS) no tuvieron problemas para tomar posiciones
definidas a favor de uno u otro bando, las democracias, pendientes de sus opiniones
públicas, optaron por la no intervención. Por ejemplo, Francia, pese a estar gobernada

por un Frente Popular, no socorrió al gobierno español del Frente Popular, porque la
polarización política de la propia Francia amenazaba con arrastrarla a otra guerra civil.
En Extremo Oriente, la hostilidad entre Japón y China fue prácticamente
permanente desde 1931. Ese año Japón ocupó la región china de Manchuria, donde creó
un estado satélite llamado Manchukuo. La reacción de la SDN fue lenta e ineficaz.
Cuando llegó la condena, en 1933, Japón abandonó la SDN.
Tras el asesinato del primer ministro japonés en 1932, el ejército aumentó su
influencia sobre el gobierno, promoviendo una expansión que contó con apoyo popular.
Se suprimieron las libertades individuales y hubo una fuerte propaganda racista y
anticomunista, aunque no se dieron otros elementos característicos de las dictaduras
totalitarias, como un partido único que aspirase a movilizar a toda la población.
Tras nuevas anexiones en China en 1936, en 1937 Japón ocupó Beijing y para
1938 controlaba la mayor parte de las regiones costeras chinas.
En Europa, la llegada al poder de los nazis fue un elemento de disrupción en el
marco de las relaciones internacionales que fue aprovechado por países como Italia.
Este país no tuvo una política clara hacia Alemania. El talante megalómano de Hitler y
Mussolini dificultaba su entendimiento y no faltaban motivos para el enfrentamiento.
Sus países fueron enemigos durante la Primera Guerra Mundial y cuando en 1934 Hitler
intentó desestabilizar Austria para anexionarla a Alemania, solo la firme oposición de
Mussolini le impidió lograr su objetivo. El Duce italiano podía ser una figura poco
agradable para Francia o Reino Unido, pero tampoco lo era para Alemania.
En 1935 Italia invadió el Abisinia, situada entre sus colonias de Eritrea y
Somalia. Italia fue condenada por la SDN, aunque de un modo tan ineficaz como en el
caso japonés. Alemania la apoyó en ese momento, comenzando una tímida
aproximación entre ambos países, a la que contribuyó su común apoyo a los
nacionalistas españoles en la Guerra Civil. En 1936 Alemania, Italia y Japón firmaron el
Pacto Anti-Komintern. Era un acuerdo informal que no implicaba la cooperación
militar, pero que evidenciaba la aproximación de unos países que estaban descontentos
con el orden internacional y aspiraban a mejorar sus posiciones.
En 1939 Italia dio un paso más en sus ambiciones imperiales al conquistar
Albania. Pero los problemas más graves para el orden internacional establecido tras la
Primera Guerra Mundial los planteó la Alemania nazi. Tras negarse a pagar las
reparaciones de guerra en 1934, siguió una política exterior en función de sus
ambiciones nacionalistas, no dudando en violar sistemáticamente el Tratado de Versalles
y provocando una escalada de la tensión internacional. Desde el punto de vista del
ciudadano alemán, este proceso fue visto como una superación de las humillaciones
sufridas tras la Gran Guerra y aumentó la popularidad de Hitler.
He aquí una cronología de los acontecimientos que precedieron al estallido de la
guerra:
*1935. El Tratado de Versalles había decidido que el territorio del Sarre, vecino
de Luxemburgo, fuese administrado durante 15 años por la SDN. Al terminar el plazo,
se realizó un referendum en el que más del 90% de la población votó por la integración
en el III Reich. Además, Alemania empezó a desarrollar un potente ejército. Esto generó
puestos de trabajo, tanto por la integración de jóvenes en el ejército, como por la
necesidad de fabricar armamento.
*1936. La región de Renania, próxima a Francia, fue remilitarizada.
*1938. Anschluss (integración de Austria en Alemania). En Austria existía un
potente partido nazi, que deseaba la unión con Alemania, prohibida por el Tratado de
Versalles. Hitler se entrevistó en febrero con el canciller austriaco y logró que pusiera a
un nazi al frente de la policía. En marzo los nazis austriacos se rebelaron y empezaron a
tomar puntos neurálgicos del poder. Hitler ordenó a sus tropas invadir el país y, en lugar
de resistencia, hallaron un recibimiento entusiástico.
En abril comenzó la Crisis de los Sudetes. Era una zona montañosa de
Checoslovaquia poblada mayoritariamente por alemanes, por lo que Hitler quería
anexionarla, apoyándose en un partido nazi local. Los checoslovacos pidieron apoyo a
Francia y Reino Unido. Italia todavía podía parecer un país neutral y se presentó como
mediadora entre Alemania de un lado y Reino Unido y Francia de otro en septiembre en
la Conferencia de Munich. Se acordó la integración en Alemania de los territorios
poblados mayoritariamente por alemanes. Reino Unido y Francia creían haber evitado
la guerra. Por otro lado, no faltaban sectores fuera de Alemania que consideraban
razonable suavizar las condiciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles.
*1939 En marzo de 1939 Hitler desmembra Checoslovaquia. Bohemia y
Moravia (Chequia) formaron un protectorado alemán. Eslovaquia se proclamó
independiente, mientras Hungría y –en menor medida- Polonia, ocuparon algunos
territorios.
Todavía en marzo se ocupó Memel, una ciudad de mayoría germana, que había
sido puesta bajo protección de la SDN, pero fue ocupada por Lituania en 1923, sin que
la SDN fuese capaz de impedirlo. A continuación Alemania reivindicó Danzig, ciudad
igualmente con mayoría alemana bajo protección de la SDN y además se pidió a
Polonia permiso para construir una carretera y una línea de ferrocarril en el corredor
polaco. Este era un territorio estratégico, porque separaba a Prusia Oriental del resto de
Alemania, pero era el único acceso al mar de Polonia.
El gobierno polaco no quería ceder, pero era consciente de que, sin aliados, no
podría resistirse. Reino Unido y Francia dieron garantías de socorro a Polonia en caso
de guerra, pero Hitler, teniendo en cuenta lo sucedido en Múnich, dudaba de sus
intenciones reales de hacerlo. Además, en agosto firmó un pacto con la URSS, cuyas
cláusulas secretas preveían el reparto de Polonia, Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia
entre los dos países.

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