viernes, 14 de octubre de 2016

El Fascismo

El triunfo fascista guarda –como la Revolución Rusa- una relación con la Gran Guerra. Pese a ser un país vencedor, Italia se sentía frustrada. Se hablaba de una “victoria mutilada”, porque se creía que los enormes sacrificios realizados merecían mucho más que los exiguos territorios obtenidos. El malestar se extendía por el país y la economía no despegaba. La inflación pasó del 413% en 1918 al 591% en 1920, perjudicando especialmente a los más pobres e incrementando las tensiones sociales y políticas. Numerosos jóvenes desmovilizados se encontraban en paro.
Disciplinados y con conocimientos militares, constituían un caldo de cultivo que podía aprovechar un movimiento contra el poder.
El socialismo atravesaba una profunda crisis, ya que un sector más radical tomó como modelo la Revolución Rusa y puso en marcha una agitación revolucionaria que asustaba a sectores conservadores. Durante la Gran Guerra, algunos socialistas también se separaron del partido porque no compartían su oposición al conflicto y se inclinaban por una política más nacionalista. Entre ellos destacaba Benito Mussolini.

La Rusia prerrevolucionaria

Aunque las revoluciones de Rusia estuvieron directamente relacionadas con la Gran Guerra, sus raíces eran profundas. Era un país integrado por numerosos grupos étnicos, pese a que los rusos fueran claramente mayoritarios. Desde fines del XIX había conocido una incipiente industrialización y urbanización, pero en 1913 la industria solo empleaba al 5% de la población activa. La mayoría de la población la formaban campesinos que vivían en condiciones difíciles, bajo la constante amenaza del hambre.
El país seguía siendo una monarquía absoluta a inicios del siglo XX, todo un anacronismo en la Europa de la época. En 1904 comenzó una guerra contra Japón, considerado una potencia inferior, sin embargo, los rusos fueron derrotados, lo que favoreció que afloraran las tensiones sociales y políticas en la llamada Revolución de 1905. Las demandas de manifestantes pacíficos – que portaban iconos religiosos e imágenes del zar- ante el Palacio de Invierno tuvieron como respuesta una brutal represión. Las protestas se extendieron y el zar se vio forzado a reconocer la libertad de prensa, reunión y asociación e incrementar las atribuciones del Parlamento (Duma), que hasta entonces eran solo consultivas. Pero estas reformas fueron tibias y no consolidaron una monarquía constitucional. Ya en 1906 hubo una involución tendente a restaurar la autocracia zarista.

Revolución de Febrero

San Petersburgo, capital de invierno, había cambiado su nombre germano por el eslavo de Petrogrado. En febrero sus calles fueron escenario de manifestaciones de protesta. El día 26 de febrero -11 de marzo en el calendario occidental- las tropas, en lugar de reprimirlas, se sumaron a ellas y el zar debió abdicar el día 2 de marzo.
Se formó un nuevo gobierno provisional integrado mayoritariamente por kadetes, que anunciaron una amnistía e introdujeron la libertad de expresión. El gobierno provisional tuvo problemas para legitimarse porque al mismo tiempo se estaban organizando soviets (consejos) en ciudades, pueblos, unidades militares… Estos soviets tenían un carácter más abierto y democrático.
En el gobierno tuvieron representación kadetes, eseristas y mencheviques, mientras que las fuerzas dominantes en los soviets fueron eseristas, mencheviques y bolcheviques.
La población percibía la existencia de dos fuentes de poder: el gobierno provisional y los soviets. El príncipe Lvov, presidente del primero de los cinco gabinetes que hubo entre febrero y octubre, dijo acertadamente que el gobierno provisional tenía poder sin autoridad, mientras los soviets tenían autoridad sin poder. Si el gobierno hubiese conseguido algún éxito, los soviets podrían haber desaparecido, pero por el contrario, no cosechó más que fracasos:
-Mantuvo la impopular participación en la guerra, sufriendo nuevas derrotas.
-El problema del hambre aumentó.
-No emprendió una reforma agraria que calmase a la mayoría campesina.
-Tardó mucho en poner en marcha un proceso electoral del que surgiese un gobierno legitimado por las urnas.

Revolución de Octubre

En la noche del 24 al 25 de octubre -6 al 7 de noviembre en nuestro calendario- los bolcheviques empezaron a ocupar los puntos neurálgicos de Petrogrado, controlando pronto la ciudad. El gobierno provisional fue derrocado. Como protesta, los mencheviques y los eseristas moderados abandonaron el soviet de Petrogrado, pero eso favoreció que los bolcheviques monopolizaran el poder. La revolución se extendió a otros puntos del país, como Moscú y se formó un Consejo de Comisarios del Pueblo que actuaban como gobierno encabezado por Lenin y compuesto exclusivamente por bolcheviques.
Pero los bolcheviques deberían hacer nuevos esfuerzos si querían mantenerse en el poder.
En diciembre firmaron el armisticio de Brest-Litovsk con Alemania. Toleraron que se realizasen en noviembre las elecciones para una Asamblea Constituyente que ya habían sido convocadas. Con casi un 25% de los votos, era todo un éxito para un partido irrelevante un año antes. Pero era poco para un partido que pretendía monopolizar el poder.

Las causas de la IGM

En 1870 se produjo una guerra entre dos grandes potencias europeas: Francia y Prusia, que consiguió entonces la unificación de Alemania. En las décadas posteriores no hubo guerra entre grandes potencias. Pero esto no significa que no hubiese tensiones entre ellas. Por el contrario, estas fueron muy intensas y en ocasiones estuvieron a punto de producir el estallido de una guerra.
Bismarck fue el gobernante más destacado a fines del XIX. No era un pacifista pero, como consideraba que Alemania gozaba de una posición hegemónica en Europa, deseaba conservarla manteniendo la paz.

La Gran Guerra

En los Balcanes fue donde estalló la chispa que hizo estallar la guerra. En esa zona, Austria-Hungría se anexionó en 1908 Bosnia-Hercegovina, territorio que administraba desde hacía décadas. Durante una visita a su capital, Sarajevo, el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono, fue asesinado el 28 de junio de 1914. Como el asesino era un nacionalista serbio, existía la posiblidad de un conflicto entre los dos países e incluso su extensión a países aliados. Nuevamente hubo gestiones diplomáticas para evitar la guerra. Segura del apoyo alemán, Austria-Hungría culpó a Serbia y el 23 de julio dio un ultimatum para que accediese a unas demandas. Por su parte, Serbia preguntó a su aliada Rusia si, en caso de guerra, recibiría su apoyo. A su vez Rusia quiso saber previamente la actitud francesa. Como Francia prometió apoyo a Rusia, esta a su vez lo aseguró a Serbia.

El final de la guerra y los tratados de paz.

La guerra dejó pérdidas materiales enormes. El Norte de Francia quedó arrasado. Pero lo más grave fue la cifra de muertos, que superó los 9 millones. Las cifras de heridos también fueron millonarias y muchos de ellos quedaron incapacitados para poder realizar una actividad económica tras la guerra. En la retaguardia, la población civil sufrió mucho. La economía se orientó hacia la guerra y eso hizo que el precio de productos básicos ascendiera mucho. El dolor que suponían las elevadas cifras de muertos, heridos y prisioneros incrementaban las tensiones en la retaguardia. Los gobiernos procuraron mantener alta la moral y reprimieron a quienes no querían mantener el esfuerzo, empleando, por ejemplo, la censura.

martes, 4 de octubre de 2016

Ley electoral. Distribución de diputados.

Cada alumno tiene asignada una provincia española en la que tomando las votaciones de las elecciones generales del 26 J debe realizar el reparto de diputados teniendo en cuenta la ley electoral en nuestro país.
En este enlace podéis acceder a los datos de votos de cada provincia. Y en este otro enlace tenéis explicado el mecanismo de la Ley D´Hondt paso a paso.