San
Petersburgo, capital de invierno, había cambiado su nombre germano por el
eslavo de Petrogrado. En febrero sus calles fueron escenario de manifestaciones
de protesta. El día 26 de febrero -11 de marzo en el calendario occidental- las
tropas, en lugar de reprimirlas, se sumaron a ellas y el zar debió abdicar el
día 2 de marzo.
Se
formó un nuevo gobierno provisional integrado mayoritariamente por kadetes, que
anunciaron una amnistía e introdujeron la libertad de expresión. El gobierno
provisional tuvo problemas para legitimarse porque al mismo tiempo se estaban
organizando soviets (consejos) en ciudades, pueblos, unidades militares… Estos
soviets tenían un carácter más abierto y democrático.
En
el gobierno tuvieron representación kadetes, eseristas y mencheviques, mientras
que las fuerzas dominantes en los soviets fueron eseristas, mencheviques y
bolcheviques.
La
población percibía la existencia de dos fuentes de poder: el gobierno
provisional y los soviets. El príncipe Lvov, presidente del primero de los
cinco gabinetes que hubo entre febrero y octubre, dijo acertadamente que el
gobierno provisional tenía poder sin autoridad, mientras los soviets tenían
autoridad sin poder. Si el gobierno hubiese conseguido algún éxito, los soviets
podrían haber desaparecido, pero por el contrario, no cosechó más que fracasos:
-Mantuvo
la impopular participación en la guerra, sufriendo nuevas derrotas.
-El
problema del hambre aumentó.
-No
emprendió una reforma agraria que calmase a la mayoría campesina.
-Tardó
mucho en poner en marcha un proceso electoral del que surgiese un gobierno legitimado
por las urnas.
El
partido bolchevique, de escasa relevancia antes de la Revolución de Febrero,
creció espectacularmente. Pasó de 20.000 afiliados en febrero a 200.000 en
julio. Era el único partido dispuesto a abandonar la guerra y con un eslogan
muy simple, “Paz, pan y tierra”, ofrecía lo que la población soñaba.
Los
sucesivos gobiernos provisionales tendieron a estar cada vez más inclinados a
la izquierda. Cuando en septiembre en septiembre de 1917 hubo un intento de
golpe de Estado, el gobierno no fue capaz de frenarlo, debiendo hacerlo la
Guardia Roja, una unidad paramilitar creada por los bolcheviques, que de esta
forma aparecían como la única fuerza sólida.
Por
entonces, los bolcheviques contaban con su líder Lenin, que había regresado
desde su exilio en Suiza con ayuda de Alemania, deseosa de incrementar las
tensiones internas de Rusia.
Lenin
planteó que el país ya estaba en condiciones se afrontar una segunda revolución
que diese el poder al proletariado, debiendo convencer de ello primero a la
cúpula de su propio partido. Pidió que todo el poder pasara a los soviets,
donde los bolcheviques se mostraban muy activos -especialmente en Moscú y
Petrogrado- y se comenzó a planificar la revolución.
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