viernes, 14 de octubre de 2016

La Rusia prerrevolucionaria

Aunque las revoluciones de Rusia estuvieron directamente relacionadas con la Gran Guerra, sus raíces eran profundas. Era un país integrado por numerosos grupos étnicos, pese a que los rusos fueran claramente mayoritarios. Desde fines del XIX había conocido una incipiente industrialización y urbanización, pero en 1913 la industria solo empleaba al 5% de la población activa. La mayoría de la población la formaban campesinos que vivían en condiciones difíciles, bajo la constante amenaza del hambre.
El país seguía siendo una monarquía absoluta a inicios del siglo XX, todo un anacronismo en la Europa de la época. En 1904 comenzó una guerra contra Japón, considerado una potencia inferior, sin embargo, los rusos fueron derrotados, lo que favoreció que afloraran las tensiones sociales y políticas en la llamada Revolución de 1905. Las demandas de manifestantes pacíficos – que portaban iconos religiosos e imágenes del zar- ante el Palacio de Invierno tuvieron como respuesta una brutal represión. Las protestas se extendieron y el zar se vio forzado a reconocer la libertad de prensa, reunión y asociación e incrementar las atribuciones del Parlamento (Duma), que hasta entonces eran solo consultivas. Pero estas reformas fueron tibias y no consolidaron una monarquía constitucional. Ya en 1906 hubo una involución tendente a restaurar la autocracia zarista.
La guerra fue en 1917 -como en 1905- el detonante revolucionario. El deterioro de la imagen de la familia real en los últimos tiempos era notorio. Se creía que el zar Nicolás estaba manejado por la zarina Alejandra. El hecho de que fuese alemana dañó mucho su imagen tras 1914, pero aún más devastadores fueron los efectos de la influencia que sobre ella ejercía un extraño personaje, Rasputín, que aparecía para muchos como verdadero hombre fuerte de Rusia.
Las fuerzas políticas más importantes de Rusia eran, de derecha a izquierda:
-Zaristas partidarios del mantenimiento de la monarquía absoluta. Contaban con muchos miembros de la nobleza y el clero.
-Kadetes, partidarios de una democracia liberal. Con gran implantación entre la burguesía.
-Eseristas. Eran miembros del Partido Socialistas Revolucionario, socialista, pero no marxista, con gran implantación entre el campesinado porque defendían la expropiación de tierras de nobleza y clero.
-Marxistas. Aunque inicialmente formaron un solo partido, se habían escindido. Los mencheviques (minoritarios) eran partidarios de llegar a la sociedad socialista mediante reformas graduales, mientras los bolcheviques (mayoritarios) eran partidarios de hacerlo mediante la revolución.
A estas fuerzas cabría sumar la presencia en muchos lugares de anarquistas o de nacionalistas (Polonia, Armenia, etc.).

El fracaso de los intentos reformistas tras 1905 y la deslegitimación de la familia real podrían haberse sobrellevado si hubiese éxitos militares. Pero los rusos retrocedían ante los alemanes, hundiéndose la moral de las tropas, mientras en la retaguardia los civiles padecían una gran carestía en los productos básicos.

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