lunes, 23 de enero de 2017

Alemania

Tras la derrota, Alemania vivió un período de inestabilidad, en el que la
Revuelta Espartaquista intentó establecer un régimen comunista. Como Berlín era
escenario de combates, la nueva constitución se redactó en la ciudad de Weimar, por lo
que con frecuencia se habla de la “Constitución de Weimar” o la “Alemania de
Weimar” para referirse a este período.
En 1921 los vencedores decidieron que las reparaciones de guerra debían ser de
132.000 millones de marcos-oro. Alemania aceptó al presentársele un ultimatum, pero
su economía se resintió y se hizo necesario retrasar el pago. Francia le presionó para que
pagase, porque –a su vez- estaba endeudada con Reino Unido y EE.UU. y al no
conseguirlo, ocupó junto con Bélgica la rica zona minera del Ruhr en 1923.

La ocupación provocó que la ya elevada inflación alemana desembocase en una
crisis por hiperinflación. Uno de los aspectos en los que era visible esta crisis era la
evolución del cambio entre marco y dólar. Si en diciembre de 1919 un dólar costaba 4,8
marcos, en julio de 1922 costaba 670 marcos y a inicios de 1923, 49.000 marcos. En
noviembre de 1923 alcanzó los 4.200 millones de marcos. La subida de precio de los
productos básicos era vertiginosa, de forma que se extendió el trueque. El gobierno no
actuó rápidamente, porque la devaluación del marco le permitió pagar la considerable
deuda interna adquirida con los ciudadanos alemanes durante la guerra. Pero los
ahorradores vieron como sus ahorros quedaron sin valor. Los salarios se redujeron un
18%. En este ambiente de fuerte crisis económica y ocupación francesa empezó a
destacar un pequeño partido: el NSDAP (Partido Nazi).
Hitler era un ciudadano común austriaco que combatió en el ejército alemán
durante la Primera Guerra Mundial. Posteriormente ingresó en un minúsculo partido, el
DAP, al que transformaría en el NSDAP (Partido Nacional-Socialista de los
Trabajadores Alemanes) en 1920. Las ideas de los nazis eran muy similares a las de los
fascistas (nacionalistas, preferencia de la acción sobre la teoría...), pero tenían algunos
rasgos peculiares, como un marcado racismo, que consideraban basado en pruebas
científicas. Creían que los alemanes constituían una raza pura, la aria, que había que
preservar, sobre todo de los judíos, que eran vistos como unos parásitos que vivían a
costa de los trabajadores alemanes.
Durante la crisis hiperinflacionista alemana se incrementó la popularidad de los
nazis y en 1923, Hitler participó en un levantamiento en Munich, el Putsch de la
Cervecería, pero fracasó y fue detenido. Durante su estancia en la cárcel escribió su
libro Mi lucha.
A mediados de los años 20 la economía alemana mejoró. En 1924 se fijaron
unas cantidades más realistas para las reparaciones que Alemania debía pagar hasta
1929, año en el que se revisarían las cifras. Comenzó una época de bienestar en la que
las propuestas radicales nazis tuvieron escaso apoyo social. La crisis de 1929 les llevó a
primer plano político. La propaganda nazi aprovechó el malestar social y señaló –como
venía haciendo- las injusticias cometidas en el Tratado de Versalles. La popularidad
nazi crecía, a pesar de que no dudaban recurrir a la violencia, contando con grupos
paramilitares como las SA o las SS.

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