lunes, 23 de enero de 2017
Fascismo Italiano
Mussolini no mantuvo mucho tiempo las formas de la democracia parlamentaria.
Sus escuadristas eran dueños de las calles. Pero también subía la popularidad del líder
que parecía capaz de llevar al país el orden y la prosperidad. En 1924 el Partido
Nacional Fascista obtuvo el 65% de votos. Aunque ciertamente era el partido más
popular, durante las elecciones se produjeron fraudes que fueron denunciados en el
Parlamento por el diputado socialista Matteoti. Días después fue secuestrado y
finalmente apareció su cuerpo sin vida. En enero de 1925 Mussolini declaró a propósito
del caso: Asumo la responsabilidad política, moral e histórica de lo que ha sucedido. Si
el fascismo es una banda de criminales, entonces yo mismo soy el caudillo de esta
banda de criminales.
Las raíces de la dictadura estaban arraigando. Se creó una policía secreta
(OVRA) y se promulgaron las Leyes Fascistísimas (1925), que permitieron a Mussolini
legislar personalmente y establecieron una confusión entre el Estado y el partido. Por
ejemplo, para ser funcionario del Estado era obligatorio ser miembro del partido.
Los italianos tendieron a quedar encuadrados en alguna de las muchas
organizaciones (juveniles, femeninas, de trabajadores…) vinculadas al partido. Como en
otras dictaduras totalitarias, la enseñanza fue muy manipulada para adoctrinar a las
nuevas generaciones en los principios fascistas. Pero los adultos no escapaban a la
propaganda política y hasta el ocio podía ser aprovechado. Por ejemplo, durante el
gobierno de Mussolini se crearon los estudios de Cinecittà, que produjeron películas que
difundieron principios fascistas.
Mussolini emprendió una política que buscaba la autarquía o autosuficiencia
económica. Pensaba que Italia no podía ser fuerte si dependía económicamente de otros
países. Para ello realizó grandes obras públicas y procuró elevar la producción de cereal
(en 1925 se planteó la llamada “batalla del trigo”, pero no se logró la autosuficiencia
hasta 1933). Se intentó potenciar la industria mediante la fundación de un holding
estatal, el Istituto per la Ricostruzione Industriale.
En el terreno social, Mussolini decía que el fascismo superaba al marxismo
porque en lugar de la lucha de clases –que implicaba el enfrentamiento entre italianosplanteaba
la resolución de diferencias entre patronos y obreros a través del
corporativismo. Esta idea tenía influencia del organicismo, una corriente de
pensamiento que, partiendo de la biología, entendía que la sociedad se asemejaba a un
ser vivo, estando compuesta por varios “órganos” relacionados armónicamente entre sí.
Si era necesario, el Estado tenía que mediar entre obreros y patronos buscando el bien
nacional. En la práctica, el Estado fascista tendió a inclinarse hacia los empresarios.
Uno de los éxitos obtenidos por los fascistas fue el tratado de Letrán (1929). Con
él se normalizaron las relaciones con el Papa tras la ocupación de Roma por los italianos
en 1870. Se creó un nuevo Estado, la Ciudad del Vaticano, que permitía al Papa
mantener una independencia política.
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