lunes, 23 de enero de 2017

T3. Totalitarismos

2.3 La Unión Soviética

Tras la victoria bolchevique, el poder tendió a estar controlado por burócratas
del partido. El nuevo Estado potenció los valores de jerarquía y disciplina que se habían
forjado durante la clandestinidad del partido.
Ocupados con la guerra, los bolcheviques desatendieron un tanto la economía.
Los campesinos habían distribuido espontáneamente la tierra en lotes, que a veces
apenas permitían la subsistencia, mientras los trabajadores ocuparon las fábricas y
dirigían en ellas la producción.
Entre 1918 y 1921, el comunismo de guerra fue la respuesta a una situación
caótica. Hubo un esfuerzo para estatalizar la producción industrial, prohibir el comercio
privado y requisar excedentes agrarios. Se enfrentó a la oposición de pequeños
industriales y sobre todo de campesinos, que provocaron insurrecciones. Muchos
habitantes de las ciudades fueron al campo para huir del hambre, perdiendo Moscú y
Petrogrado el 45 y el 57% de la población respectivamente.

Precisamente diversas protestas en 1921, como la de los marinos de Kronstadt,
mostraron el fracaso del comunismo de guerra. Se decidió entonces dar un giro a la
política económica en la llamada Nueva Política Económica (NEP). Se trataba de
reconocer cierta libertad a campesinos, pequeños comerciantes e industriales. Por
ejemplo, en el campo, anteriormente al campesino se le dejaba una cantidad para su
superviviencia y se le requisaba el resto, con lo que no tenía interés por producir. La
NEP estableció un cupo que el campesino debía entregar al Estado, pudiendo
comercializar todo lo que pasara de esa cantidad. En esas condiciones la producción de
alimentos aumentó. Muchos bolcheviques contemplaron con recelo la NEP, porque la
veían como una vuelta al capitalismo, apareciendo una pequeña burguesía y sobre todo
un numeroso grupo de pequeños propietarios campesinos (kulaks).
Desde 1922, la enfermedad de Lenin fue haciendo que se perfilase una lucha por
su sucesión. En 1924 el líder bolchevique murió. El aspirante mejor situado era Trotski,
pero otros aspirantes al poder menos destacados unieron sus fuerzas. Fueron Zinóviev,
Kamenev –pese a ser cuñado de Trotski- y Stalin, que formaron la llamada troika.
Durante un tiempo no hubo un claro líder del país.
Entre Trotski y Stalin había diferencias de carácter, pero también otras. Trotski
tenía prestigio como intelectual y como organizador del Ejército Rojo en 1917, en
política exterior era partidario de difundir la revolución socialista. Stalin se mostró hábil
maniobrando en el seno del partido para conseguir apoyos y se presentó como el
heredero de Lenin. En política exterior deseaba consolidar el socialismo en la URSS.
El protagonismo de Stalin fue incrementándose y en 1927 Kamenev y Zinoviev
pasaron a apoyar a Trotski, en un intento de impedir el liderazgo unipersonal de Stalin,
pero ya era tarde. Trotski fue expulsado del partido y se exilió en 1929. Un ambiente
represivo de extendió por el país, basado en el uso de Stalin de una policía política, el
OGPU.
Una vez afianzado en el poder, Stalin puso fin a la NEP. En agricultura, se
impulsó la colectivización. Para 1932 el 70% de las tierras eran cultivadas mediante el
sistema de koljoses (semejante a cooperativas, en los que el Estado proporcionaba
semillas y maquinarias, quedándose con parte de la producción) y un 10% en sovjoses
(granjas estatales), desapareciendo prácticamente los kulaks. Pero este cambio implicó
un fuerte descenso de la producción.
Se implantó una economía planificada. En esta, es el Estado el que fija los
objetivos de producción, y no la oferta y la demanda, como en el capitalismo. En 1928
comenzó el primer plan quinquenal, que daba prioridad a dotar al país de una industria
pesada. Se dio por concluido poco más de cuatro años después, cuando esta industria
había triplicado su volumen. En 1933 comenzó el segundo plan quinquenal, cuyo
objetivo era una mejora tecnológica y de la industria ligera, aunque ya en sus últimos
años se orientó a la producción de armamento. El tercero comenzó en 1938 y en la
práctica se centró en el rearme.
Para incentivar el trabajo de la población, se jugó tanto con una férrea disciplina
que imponía castigos a quienes no cumplían sus objetivos, como con primas a la
productividad. En 1935 un minero llamado Stajanov supuestamente consiguió superar
14 veces la cuota de carbón establecida. La propaganda soviética procuró que su
ejemplo cundiese entre otros trabajadores, dando lugar a lo que se conoció como
estajanovismo. No obstante, las primas económicas ofrecidas fueron reducidas,
tratándose sobre todo de medidas tendentes al incremento de prestigio
(condecoraciones, aparición en prensa, etc.).
Políticamente, la Unión Soviética estuvo controlada por una burocracia fiel a
Stalin, que fue objeto de un fuerte culto a la personalidad. Formalmente se trataba de un
Estado federal, pero en la práctica el PCUS, dominado por Stalin, controlaba el poder.
Hubo mejoras en la situación de la mujer, que pasó a constituir el 41% de la
mano de obra fabril y hubo mejoras en aspectos como la renta familiar, el acceso a la
vivienda o la enseñanza. Se trataba de mejoras objetivas que la propaganda magnificó.
En cambio, un velo de silencio ocultó la dura represión estalinista. En 1933 ya
había un millón de condenados a trabajos forzados y varios millones de soviéticos se
hallaban deportados o encarcelados. En 1934 el OGPU se integró en el poderoso
NKVD, que entre otros aspectos, se ocupó de la represión política, en lo que se
denominó “purgas”, destacando la Gran Purga (1936-1938). Es probable que los
asesinatos rebasaran el millón, pero además de este indicador cuantitativo, hay que tener
presente su importancia cualitativa. Fueron asesinados, entre otros, 9 de los 22 ministros
centrales o líderes comunistas destacados como Kírov y Bujarin. En el ejército, se
asesinó a la mayoría de generales, dejándolo en una posición precaria en momentos en
los que había amenaza de guerra.
Como en otros regímenes totalitarios, la propaganda y el encuadramiento de la
población fueron la norma. Por ejemplo, la Komsomol integraba a los jóvenes entre 14
y 28 años. En arte, se promovió el llamado “realismo socialista”, que pretendía superar
el arte prerrevolucionario, considerado burgués.

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