que la religión mayoritaria es el Islam. Muchos de estos países comparten además la
lengua árabe.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de países musulmanes (Irak,
Arabia Saudí, Jordania…) eran monarquías y también lo fueron algunas colonias que
accedieron pronto a la independencia (Marruecos, Túnez, Libia). Estaban gobernadas
por reyes que explotaban sus estados como si fueran una finca privada y no se
preocupaban por impulsar el crecimiento económico. Por eso no es extraño que muchos
regímenes monárquicos fueran derribados por militares como Nasser o Gaddafi, que
poseían unos rasgos comunes: tenían ideas nacionalistas, especialmente panarabistas
(deseaban que los países árabes se unieran en un único Estado) y además querían
promover reformas sociales para modernizar su país. Se trataba de personas laicas y que
más bien tenían a Europa como modelo. La mayoría de los nuevos dirigentes terminó
estableciendo regímenes dictatoriales corruptos, de forma que las esperanzas de cambio
que habían despertado se vieron frustradas.
Irán, poseedor de grandes reservas de petróleo, estaba dirigido por uno de estos
monarcas indolentes, el sha Reza Pahlevi, pero su evolución fue diferente, porque no
fue derribado por un militar reformista, sino por un clérigo, el ayatollah Jomeini. Por
primera vez el islamismo, que rechazaba a Occidente y pretendía una vuelta a la pureza
islámica, se hizo con el poder en un país. Desde entonces el régimen de Irán ha
constituido un modelo para islamistas de otros países, como el vecino Afganistán. Este
país fue invadido precisamente en 1979 por tropas soviéticas y fue escenario de la
actividad de grupos armados islamistas que actuaron en los 80 contra los soviéticos que
habían invadido el país. Posteriormente lo harían contra intereses occidentales.
En la Península Arábiga los regímenes monárquicos sí consiguieron mantenerse,
en parte gracias a los abundantes recursos petrolíferos, pero también porque evitaron
dotarse de ejércitos fuertes que pudieran derribarlas. La República Islámica de Irán se
mostró muy crítica con estos reyes que, careciendo de ejércitos propios potentes, se
sintieron amenazados. En el vecino Irak, tras la caída de la monarquía, se hizo con el
poder Saddam Hussein, que estableció una dictadura basada en un poderoso ejército. on financiación de monarquías árabes y estadounidense, Saddam se embarcó en una
guerra contra Irán entre 1980 y 1988 que no tuvo un claro ganador y que acabó con la
vida de centenares de miles de personas.
Fuertemente endeudado, Saddam Hussein invadió en 1990 el pequeño reino de
Kuwait. Esperaba que la comunidad internacional aceptase el hecho consumado. Sin
embargo, el declive soviético había establecido un nuevo escenario internacional. Con
la aprobación de la ONU, hubo una operación militar internacional liderada por Estados
Unidos que derrotó a los iraquíes y liberó Kuwait, pero no acabó con Saddam Hussein.
Entre nuestros países vecinos se encuentra Marruecos, donde el rey conservó –
como en la Península Arábiga- un gran poder económico y político. En política exterior,
además de las disputas con España, debe destacarse su fuerte rivalidad con Argelia. En
1975 Marruecos invadió el Sáhara Occidental –antiguo Sáhara Español- pero la anexión
no ha sido reconocida por la ONU.
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