jueves, 25 de mayo de 2017

PROBLEMAS COLONIALES TRAS IIGM

Las potencias coloniales europeas intentaron, una vez acabada la guerra,
recuperar la normalidad prebélica y eso incluía la recuperación del pleno control sobre
sus colonias. Sin embargo, el conflicto las había dejado muy debilitadas. Por otra parte
las derrotas (Francia, Holanda…) o graves problemas de sus metrópolis (Reino Unido)
durante la guerra hicieron que las minorías instruidas ya no vieran a estas como
potencias invencibles. Esas minorías se habían orientado hacia el nacionalismo ya antes
de la guerra y ahora creían estar ante una oportunidad histórica para conseguir la
independencia. Y, por supuesto, esa minoría se veía a sí misma como la clase dirigente
del futuro Estado.
Los grandes vencedores de la guerra, EE.UU. y URSS, fueron partidarios de la
descolonización. En parte, existieron para ello unas causas ideológicas: los Estados

Unidos podían presentarse como una antigua colonia emancipada y la URSS pretendía
entonces convertirse en el valedor de los pueblos oprimidos de la Tierra. Pero sobre
todo, las superpotencias confiaban en sus posibilidades para extender su influencia
sobre los nuevos estados que pudieran aparecer. También la ONU cobró un notable
protagonismo en la promoción del derecho a la autodeterminación de los pueblos
colonizados.
Respecto a la actitud de las potencias coloniales, el Reino Unido, que era la más
importante, fue la que se mostró más consciente de los problemas del mantenimiento de
su imperio y no usó la fuerza para intentar mantenerlo. Además, sus colonias con
población de origen mayoritariamente europeo (Canadá, Australia, Nueva Zelanda),
eran ya en 1945 independientes en la práctica, manteniendo solo vínculos formales con
la metrópoli. Por el contrario, Francia se embarcó en dos guerras coloniales de
envergadura, en Indochina y en Argelia.
1. 1 El proceso emancipador en Asia
La primera oleada descolonizadora afectó especialmente al Sur de Asia y África
del Norte. Se trataba de países con culturas autóctonas muy potentes y con un nivel de
desarrollo económico superior a colonias como las del África Subsahariana.
Los británicos poseían colonias extensas y muy pobladas, pero también
conflictivas, comenzando por la India. En esta colonia había nacionalistas del Partido
del Congreso, como Gandhi, partidarios de la independencia de la enorme colonia como
un único Estado, ya que eran nacionalistas políticos. Pero entre los musulmanes se había
desarrollado un nacionalismo cultural que prefería fragmentar la colonia siguiendo
criterios religiosos para formar un Estado propio. Los enfrentamientos entre ambos
grupos fueron violentos y finalmente los británicos optaron en 1946 por la división,
apareciendo la actual Unión India (mayoritariamente hinduista) y Pakistán
(mayoritariamente musulmán). En aquel momento, Pakistán estaba divido en Pakistán
Oriental (actual Bangladés) y Occidental (actual Pakistán). La división produjo no solo
desplazamientos masivos de población a ambos lados de la frontera, sino una violencia
entre comunidades que provocó cuantiosos muertos. Una zona especialmente conflictiva ue la región norteña de Cachemira, reivindicada por ambos y que finalmente fue
dividida. Cachemira sigue siendo desde entonces un territorio conflictivo.
Los Estados Unidos no pusieron obstáculos a la independencia de Filipinas
(1946), donde siguieron conservando una fuerte influencia. Sin embargo Holanda quiso
recuperar las Indias Orientales Holandesas, que habían proclamado su independencia
como Indonesia en 1945. Tras años de combates sin una victoria decisiva, Holanda
aceptó la independencia cuando Estados Unidos amenazó con no incluirles en el Plan
Marshall si mantenían sus proyectos imperialistas, evidenciando la capacidad de este
país para influir sobre los países de Europa Occidental.
Mayor aun fue la resistencia francesa en Indochina. Después de la Segunda
Guerra Mundial, Francia debió combatir a una guerrilla comunista que, desde 1949,
contó con el apoyo del gobierno comunista chino. Derrotados en Dien Bien Phu (1954),
los franceses se resignaron a abandonar el territorio, que quedó dividido en dos,
controlando los comunistas el llamado Vietnam del Norte.
En Oriente Próximo, los mandatos británicos (Jordania, Irak) y franceses (Siria,
Líbano) se convirtieron en estados plenamente independientes. El mayor problema lo
planteaba el mandato británico de Palestina. Las tensiones entre la población árabe
autóctona y los inmigrantes judíos aumentaron, ya que estos inmigrantes –aunque eran
una minoría- deseaban construir un Estado exclusivamente judío. Los británicos no
quisieron embarcarse en un conflicto y una votación de la ONU decidió la partición del
territorio (1948), estallando una guerra entre los judíos y los árabes palestinos y de los
países vecinos. Los judíos vencieron y el nuevo estado israelí ocupó la mayor parte de
Palestina, produciéndose un desplazamiento masivo de exiliados palestinos.
1.2 El proceso emancipador en África
Las potencias colonizadoras principales de África eran Reino Unido y Francia,
pero también tenían colonias Portugal, Bélgica y España.
En el Norte de África, todas las colonias, excepto eran protectorados que
recuperaron pronto la independencia, siendo los últimos en hacerlo Túnez y Marruecos
(1956). Solo en este último país la monarquía se mantuvo, quedando como una
excepción en el Norte de África.
El panafricanismo, que pretendía construir en el África Subsahariana un único
Estado, fue una idea que gozó de cierta popularidad antes y después de la Segunda
Guerra Mundial, pero fracasó rotundamente. Las fronteras establecidas por los
colonizadores no habían favorecido los contactos económicos entre las colonias y, sobre
todo, habían cobrado fuerza para las elites locales. En una cualquiera de las colonias
africanas, estas elites terminarían considerando preferible hacerse con el control de un
pequeño país que pugnar con elites de otros territorios para dirigir un hipotético gran
país africano. Las fronteras coloniales tenían muchos inconvenientes, porque al ser
artificiales, no tenían relación con divisiones lingüísticas, religiosas o étnicas. Sin
embargo, constituían una división clara y aceptada desde hacía décadas.
El Reino Unido promovió una progresiva africanización de la administración
colonial, especialmente de unos consejos consultivos que se asemejaban a parlamentos.
También permitió la formación de partidos y sindicatos. La primera colonia del África
Subsahariana que accedió a la independencia fue la británica Ghana (1955), dirigida por
Nkrumah, convirtiéndose en un modelo para las restantes colonias.
En cambio, Francia se mostró reacia a poner en marcha un proceso
descolonizador. De Gaulle intentó que las colonias africanas aceptasen un proyecto que
implicaba el mantenimiento de estrechos lazos con la metrópoli, que conservaba un apel dirigente. Pero cuando una de las colonias, Guinea, se pronunció por la
independencia completa, el resto de colonias siguió el mismo camino. En 1960 la
mayoría de colonias francesas logró la independencia.
Pero para Francia quedaba pendiente un grave problema. En 1954, conforme
Francia se retiró de Indochina, estalló un levantamiento independentista en Argelia.
Para Francia no era una colonia más. Situada cerca de la metrópoli, la ocupación había
comenzado en 1830 y había una nutrida –aunque minoritaria- población de origen
europeo que, junto con algunos argelinos, deseaba mantener el vínculo con Francia. El
Frente de Liberación Nacional (FLN) organizó una guerrilla y ambas partes recurrieron
a la guerra sucia (torturas, asesinatos...).
Si bien Francia parecía hacerse con el control militar del territorio, desde el
punto de vista político el coste fue enorme. La imagen de Francia en el extranjero quedó
muy dañada y la sociedad francesa se polarizó entre los partidarios de conservar Argelia
a ultranza y los que estaban dispuestos a conceder la independencia. Francia llegó a
estar al borde de la guerra civil y se llamó a De Gaulle para que asumiera las funciones
presidenciales. De Gaulle aceptó a cambio de tener durante un tiempo plenos poderes.
Sabía que prolongar la presencia colonial era inviable, de modo que negoció con el FLN
y en 1962 el país se independizó. La mayoría de población de origen europeo abandonó
el país y se estableció en Francia y España.
El FLN estableció un modelo que otros países seguirían sobre cómo se podía
acceder a la independencia mediante la lucha armada. Es el caso de las colonias
portuguesas. El dictador Salazar pensaba que Portugal, privado de sus colonias, perdería
toda importancia, por lo que se cerró a cualquier posibilidad de independencia. El coste
económico y humano de la guerra fue terrible y de hecho acabó propiciando el final de
la propia dictadura (1974), abriendo el paso a la independencia en los meses siguientes.
La independencia del Congo Belga en 1962 también fue muy traumática. Las
autoridades belgas no habían creado unas bases suficientes para el nuevo Estado y su
preocupación principal era abandonar la colonia. Diversas facciones se enfrentaron en
combates y uno de sus líderes más importantes, Lumumba, fue asesinado.

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