jueves, 25 de mayo de 2017

Iberoamérica

La inmensa mayoría de la población de América Central y del Sur comparte
ciertos rasgos culturales y habla español y portugués. También hay semejanzas desde el
punto de vista social: se trata de países en los que el reparto de la riqueza es injusto, de
forma que una minoría acapara la mayor parte de la riqueza. Esta situación injusta
favoreció la existencia de numerosos movimientos de oposición, unos de ellos
reformistas y otros revolucionarios.
Estados Unidos estaba acostumbrado a percibir el área como su zona de
influencia natural, no dudando intervenir para derrocar a gobiernos que se mostrasen
díscolos. Habitualmente utilizaba para ellos a los militares del país. Por ejemplo, cuando
en la República Dominicana el presidente Bosch puso en marcha una política de
reformas sociales, fue derribado por un golpe de Estado. Pero llegado el caso, Estados
Unidos no tuvo reparo en intervenir directamente. En el caso anterior, cuando en 1965
se produjo un levantamiento militar favorable a Bosch, Estados Unidos invadió el país y
lo ocupó durante un año. Al retirarse, dejó al frente del país un gobierno títere presidido
por Balaguer.
Cuba constituyó durante mucho tiempo un caso excepcional, al estar dirigida por
Fidel Castro, un mandatario claramente enfrentado con Estados Unidos, lo que le llevó a
aproximarse al bloque soviético. El intento de expandir el ejemplo cubano no tuvo
inicialmente éxito. EE.UU. se opuso decididamente a cualquier movimiento que
amenazase su influencia en la zona y no dudó en apoyar a regímenes dictatoriales que
no mostraron el más mínimo respeto por los derechos humanos. Esto tuvo
consecuencias importantes para la imagen estadounidense dentro y fuera de
Iberoamérica.
Desde fines de los 70, la actividad de guerrillas que se mostraban claramente
opuestas a los intereses estadounidenses se hizo muy intensa en Centroamérica e incluso
Nicaragua cayó en manos de la guerrilla sandinista. Pero en los 80, la decidida política
del presidente Reagan impidió que las guerrillas tomaran el poder en El Salvador y
Guatemala y puso en aprietos al gobierno sandinista de Nicaragua.
México es el país de habla española con mayor población. El nivel de corrupción
ha sido tradicionalmente muy alto. La pobreza y la existencia de un vecino muy rico –
Estados Unidos- han favorecido una fuerte corriente emigratoria casi siempre ilegal.
México estaba gobernado desde hacía décadas por el Partido Revolucionario
Institucional, que había establecido una virtual dictadura basada en la corrupción.n el extremo Sur del continente, Argentina contaba con un enorme e
insuficientemente explotado potencial. Desde el punto de vista político, destacó el
fenómeno del peronismo. Su líder fue el general Perón, un militar reformista que quería
combinar ideas nacionalistas y socialistas. Durante su etapa en el poder (1946-1955) el
país prosperó y la popularidad de su primera esposa, Evita, fue un gran refuerzo.
Cuando murió Evita, su posición empeoró y fue derribado por un golpe de Estado.
Después, durante décadas Argentina –como otros países de la zona- osciló entre la
democracia y la dictadura, siendo los peronistas, aunque divididos en varias corrientes,
la fuerza política con más apoyos sociales.
Brasil posee dimensiones casi continentales. Se esforzó por aprovechar más los
recursos del interior del país, siendo una muestra el traslado de la capital desde la
costera Rio de Janeiro a Brasília, situada en el interior (1960). Como otros países de la
zona, conoció fases de dictadura y de democracia. Enfrentamientos políticos y
desigualdades sociales impidieron que tuviese una importancia acorde con su potencial.

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